ANDREAS TONELLI: LA SONRISA DE LA MONTAÑA

En el verano de 2025, la comunidad ciclomontañera mundial, ha perdido a uno de sus principales referentes: Andreas Tonelli.

A medida que avanzaba la semana, se extendía no solo por los mentideros habituales del bicimontañismo, sino también por medios de comunicación de todo el planeta, el triste desenlace de su última sesión a lomos de su Last.

Andreas fue hallado muerto en un barranco anexo al Piz Duleda (2909 mts de altitud), tras una caída de 200 metros, que presumiblemente le provocó la muerte de forma instantánea.

A las 19:15 h. de la tarde del martes,15 de julio, publicó su última historia al llegar a las inmediaciones de la cima. La frase que acompañaba la imagen, en su estilo directo, no podía resumir más en tan pocas palabras: “That feeling”.

Efectivamente, esa sensación indescriptible de paz interior, comunión con la naturaleza, mirada de reojo cómplice con tu bicicleta, y nervio puro, antesala del riesgo que suele implicar descender desde una áspera montaña. Algo que solo alcanza a entender la comunidad que se agolpa en torno a esta práctica ciclista, que destaca por contener ascensiones importantes, con bajadas complicadas, combinando un porteo en el que la persona lleva encima su bici, y que cambia las tornas tras la absorción mental de la cima, siendo esta quien rige después el destino de la ruta, bajo la tutela, la condición técnica y física, de la propia persona.

Poco antes, el mismo compañero que alertó al dispositivo de rescate sobre su ausencia al caer la noche y sobrevenir el mal tiempo, le había grabado en un último vídeo en movimiento en el que Tonelli dejó escrito: “Otra aventura de tarde”.

Andreas no fallaba nunca.

Nacido en 1977 en Fiè allo Sciliar/Völs am Schlern, pequeña comunidad montañesa sudtirolesa, a los pies de los Alpes; dejó su cómodo trabajo de oficina, para formar parte de la compañía de guías de MTB y enduro del Alto Adige.

Su condición de ciclista sudtirolés, le configuraba un carácter especial. Abierto, afable, cercano y humilde, Andreas combinaba ascensiones y descensos con un estilo pulcro y ético a cada actividad que realizaba.

Fiel a ese estilo, y a la belleza de las montañas dolomíticas, fue generando una atracción irremisible entre quienes semanalmente, nos asomábamos a sus prolíficas publicaciones en redes sociales.

Poco a poco también, empresas selectas del sector montañero, se fueron sumando a su apoyo directo. Entre ellas, la marca noruega Norrona, quien propició los medios para las creaciones más notables de Tonelli, junto a otros miembros de la comunidad, como Giovanni Mattelo, en rutas como la ascensión al Cerro Mercedario, a más de 6700 mts, y documentada en el vídeo “The World’s highest rideable peak”. Además llevan su sello particular otras rutas como el Tupungato (6570 mts), la Onda de Hokusai, donde combinó una vía hielo de 750 mts, y WI6 60º y M3, así como innumerables aventuras alpinas.

Pero Andreas Tonelli no solo destacaba por su vertiente ciclomontañera, también era un firme defensor de causas sociales.

Vivía en su tierra natal, en una vivienda sostenible, practicaba una vida acorde a su forma de pensar e interpretar el mundo, apostando por una alimentación saludable, basada en el consumo de productos locales, y se hacía eco de la situación cambiante que vive la orla alpina.

En los últimos tiempos, destacó sobremanera en la defensa del pueblo palestino, con eslóganes y mensajes claros y directos, casi exigentes en perfiles como el de su cantante preferido Manu Chao, quien pareció finalmente tomar el testigo de voces como la de Andreas Tonelli, y pasaron a proclamar sin ambages contra el genocidio que sufre Palestina. Mensaje e imagen que llevaba siempre consigo, tanto en ascensiones como conferencias, a las que siempre acudía con esa ligereza y humildad, que brinda el estar por encima de lo terrenal y lo natural.

Descansa en paz, compañero.

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